Ansiedad
Existen diferentes tipos de trastornos de ansiedad, que generalmente se caracterizan por que la persona sufre de un temor excesivo.
El trastorno de pánico o trastorno de angustia se caracteriza por ataques repentinos de terror, usualmente acompañados por latidos fuertes del corazón, transpiración, sensación de debilidad, mareos o desfallecimiento. Durante estos ataques, uno puede acalorarse o sentir frío, sentir un hormigueo en las manos o sentirlas adormecidas, experimentar náuseas, dolor en el pecho o sensaciones asfixiantes. Los ataques de pánico habitualmente van acompañados de una sensación de irrealidad, miedo a una fatalidad inminente o miedo a perder el control.
A veces, las personas que sufren ataques de pánico creen que están sufriendo un ataque cardiaco, que están enloqueciendo o que están al borde de la muerte. No pueden predecir cuándo o dónde ocurrirá el ataque y, entre un episodio y otro, se preocupan intensamente y se aterrorizan al pensar en el próximo ataque.
Las personas que presentan ataques de, repetidos y en su máxima expresión, pueden llegar a quedar incapacitadas por éstos. Por ejemplo, si un ataque de pánico tuvo lugar en un ascensor, quien lo sufrió puede desarrollar miedo a los ascensores, en general, lo cual, a su vez, puede afectar a sus decisiones laborales o de vivienda y limitar los lugares dónde dicha persona puede ir.
Las vidas de algunas personas quedan tan limitadas que terminan evitando actividades normales, tales como ir de compras o conducir un automóvil. Aproximadamente un tercio de estas personas se limitan a vivir en sus casas o sólo pueden enfrentar una situación temida si van acompañadas de su pareja o de una persona de confianza. Cuando esto llega a este punto, se llama agorafobia.
La fobia social es otro tipo de trastorno de ansiedad. Se diagnostica en aquellos casos en que la persona se siente muy ansiosa y excesivamente consciente de sí misma en situaciones sociales de la vida cotidiana. Las personas con fobia social tienen miedo intenso, persistente y crónico de ser observadas y juzgadas por los demás. Este miedo puede volverse tan intenso como para llegar a interferir con su trabajo, estudios y demás actividades del día a día. Hasta puede llegar a ser difícil que la persona haga nuevas amistades y/o las mantenga.
Las personas con trastorno de ansiedad generalizada pasan el día con la cabeza llena de preocupaciones y sienten mucha tensión, incluso cuando piensan que no tienen motivo para ello. Tienen a pensar que ocurrirá algún desastre y les preocupan mucho asuntos de salud, dinero, problemas familiares o dificultades laborales, hasta cuando pueda parecer que no existe razón suficiente.
Los trastornos de ansiedad se tratan con medicación, psicoterapia o la combinación de ambos y en algunos casos se puede recomendar psicoterapia familiar.
En Ánimo, Centro de Psicoterapia ofrecemos ambos tipos de tratamientos, el farmacológico y el psicoterapéutico. Si deseas recibir más información o quieres concertar una cita para una primera sesión, Ponte en contacto con nosotros.


